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Profesionalidad o Innovación

Innovación y profesionalidad

Octubre-Noviembre es una época del año donde se suceden los eventos educativos uno tras otro; independientemente de la valoración sobre los formatos (congresos, conferencias, mesas redondas, comunicaciones, etc.) que merecería un post específico, en todos ellos y en todas las actividades, la palabra mágica es "innovación" seguida muy de cerca por "cambio". Pero qué es innovación; cuándo un proceso de cambio debería ser considerado innovador:

Para que una actividad o actuación pueda ser considerada innovadora, debe cumplir tres requisitos:

  1. Debe existir una evolución de lo que se está haciendo hacia procedimientos diferentes (el cambio).
  2. Produce una mejora en los resultados o, cuando menos, se alcanza el mismo nivel de consecución de objetivos pero de una forma más creativa o satisfactoria para los destinatarios finales. Es decir, conseguimos los mismos resultados, pero la gente se siente más feliz o cómoda en el proceso por el que llegamos a ellos.
  3. La mejora debe ser contrastada rigurosamente y debe dejar rastro científico para que pueda ser extendida y aplicada a otros contextos similares. De no hacerse, la duda sobre la efectividad le haría carente de validez.

Si realmente crees que esta definición de innovación es demasiado exigente, pues entonces estás en lo cierto. La innovación es algo que sólo está reservado a sectores muy específicos de los colectivos y no se puede andar pidiendo a todo el mundo que sea innovador, al resto sólo hay que exigirle profesionalidad en su actividad.

Por ejemplo, ¿un profe que mantenga con sus alumnos una wiki, dentro de un proyecto integral de aprender haciendo, debería ser considerada una práctica innovadora? Yo creo que NO; sólo está cumpliendo con la obligación que la legislación le ordena, la petición que la sociedad le hace y lo que su ética profesional le apunta. Esa profesionalidad podría terminar en la consideración de práctica innovadora sólo si cumpliera cada uno de los tres puntos anteriores.

El papel de la administración

¿Por qué el sector administración se dedica a fomentar la innovación de esa forma casi tan visceral? Sencillamente por su incapacidad de hacer que el personal sea más profesional en sus prácticas. Si no podemos poner en juego los recursos necesarios, si disponemos de servicios de inspección, ayuda  y control cuaternarios y si somos incapaces de profesionalizar la actividad que está bajo nuestro amparo, lo más fácil es apelar a un cambio e innovación espontáneos. Además, fijaros lo barato que es arrojar "la mejora" al tejado de la innovación espontánea de los colectivos. Y ahora nos hemos inventado las redes, como elementos que garantizan por sí mismos la extensión de la innovación al resto del mundo; se cree que la simple creación de una red, a nivel logístico, desencadena una permeabilidad entre sectores innovadores deseosos de brindar su conocimiento y sectores apasionados por recibir formación inmediata y abierta. Pues ni los unos están dispuestos a gastar energías en difundir sus avances, ni los otros con sus problemas tienen tantas ganas de trabajar por cambiar las cosas a mejor.

El papel de la administración no es ese; su papel, con respecto a la innovación pasa por detectar los corpúsculos verdaderamente innovadores y apoyarlos de forma casi condicional; además, debe poner en juego sectores más académicos que formalicen los procesos para su extensión.

La academia y la universidad

Estos dos sectores se han acomodado en posturas similares a la de la administración, apelando a la innovación y el cambio significativo, pero sin aportar ni un gramo de sal gorda. Su papel casi se limita a determinar el carácter innovador o no de una práctica, atendiendo en bastantes casos a exclusivos criterios más relacionados con poderes visionarios que con contrastes científicos.

Ni se os ocurra buscar investigación seria en este país, ni documentos de calidad científica, ni estándares técnicos que ayuden a nuestras prácticas, ni definición de experiencias de calidad. Eso sí, raro es el paper, o libro, o tesis, donde no se diga que hay que ser innovador y que hay qie propiciar "el cambio".

No soy nadie en este mundo, ni tengo ningún tipo de autoridad para determinar sobre estas cuestiones, pero como estoy en mi casa, me apetecía escribir sobre esto pero, sobre todo, apelar a que en los congresos, publicaciones, encuentros y derivados comencemos a trabajar por una profesionalización de los procesos, y dejemos de hablar de innovación sin tener ni idea de lo que significa  y supone.

Permalink 05.12.09 17:55:04, por Aníbal Email , 730 palabras, Categorías: modelos , 13 comentarios »

13 comentarios

Comentario from: Peralias [Visitante] · http://www.peralias.es
Estoy de acuerdo en que la profesionalidad nos exige un montón de cuestiones innovadoras que no hacemos, por eso a una persona que haga algo, por muy insignificante que sea, se le encumbra. Yo digo muchas veces que esto hay que hacerlo porque la ley lo dice, sin comentarios, porque en la mayoría de los casos la ley es más avanzada que la práctica, hay profesionales que presumen muy mucho de serlos porque no van con la avanzadilla y no pierden tiempo con los ordenadores ni tonterías, en cuestión un verdadero desastre de profesionales. Un saludo
05.12.09 @ 18:27
Comentario from: José Antonio Jiménez Ramos [Visitante] · http://otrovisoposible.blogspot.com
De entrada, enhorabuena por tu post, aunque sea de casa y una tarde de sábado de puente de final de trimestre. Es decir, todo un éxito inicial.
Bromas aparte, hay un elemento de tu artículo con el que no estoy de acuertdo. Me refiero, en concreto, con la tercera condición que se debe cumplir para considerar un cambio o una mejora como innovación. No creo que sea necesario que se deje un rastro científico, aunque si debe ser rigurosa. No todas las mejoras y cambios van a ser aplicables, ni tan siquiera en contextos similares y, no por ello, dejan de ser innovaciones en el contexto que se producen. pongamos un caso, la escuela de Summerhill fue una innovación a todas luces, supuso un cambio y una mejora sustancial y contrastable, hasta el punto que tuvo que pasar todo un juicio por denuncias que corroboró la validez del proceso, pero desde luego, no se puede decir que sea transferible a otrso contextos por muchas razones que son bastantes evidentes.
Pero siguiendo con el asunto de la profesionalidad, con el que estoy de acuerdo en su totalidad lo pondría en confrontación con el actual proceso creado por la orden de calidad y su voluntariedad y discrecionalidad. ¿Cómo es posible que una administración pretenda obtener índices de calidad con una arbitrariedad que va en contra de la profesionalidad a la que te refieres en tu artículo? La administración tiene suficiente instrumentos para hacer posible el cumplimiento de la profesionalidad, pero se refugia en subterfugios como la orden de calidad, para no cumplir con su responsabilidad administrativa y política. Muy lamentable.
Un saludo
05.12.09 @ 19:26
Comentario from: Aníbal [Miembro] Email · http://www.adelat.org
José Antonio, dudé muchísimo sobre el punto 3 porque pienso como tú; tanto tú como yo, en determinadas fases de nuestra vida profsional hemos estado cerca de la innovación como testigos y como agentes activos. Incluso llego a pensar que ese rastro científico puede ser muy contraproducente a la hora de poner en práctica elementos relacionados con la creatividad, cultura, espontaneidad, etc pues pude terminar siendo una carga.

Me he decidido a incluirllo, no obstante, primero porque el post pretende la reflexión, y segundo para sacar de la innovación a mucho experimento chapucero que se suele dar, a mucho cambio que se pone sólo del lado del docente y no del lado de alumnado. He conocido a mucho charlatán de la innovación que cuando escarbas en lo que hace...

Pero sí, en ese punto estoy entre dos aguas ;)
Muchas gracias!
05.12.09 @ 20:19
Comentario from: Ángeles [Visitante]
Empiezo a estar aburrida de oir constructivismo, conectivismo, elearning, PLE... etc, etc, etc.

Para mí resulta mucho más atractivo un encuentro de profesores mostrando buenas prácticas docentes REALES y en el aula (no en papel ni en un mapa conceptual ni...) que cualquier evento de estos en los que la nueva farándula tecnoeducativa vende humo.

Felicidades por el artículo.
05.12.09 @ 21:36
Comentario from: Javier Escajedo Arrese [Visitante] · http://www.interpeques2.com
¿Cabe la innovación sin el paso previo de la profesionalidad? , creo que no, la profesionalidad es lo primero, “Conditio sine qua non” . Vocación, innovación, motivación, actualización… Un buen profesional sabe de todos estos ...ón-es y quien no considera prioritaria su propia profesionalidad en su propio trabajo utiliza estos ...ón-es de forma poco convincente desde mi perspectiva.

El profesional que se considera como tal incluye, acepta y expresa tres consideraciones relevantes en cualquier trabajo:

1.- Vive de su propio trabajo.
2.- Ejerce su trabajo con capacidad y aplicación.
3.- Es un especialista en lo suyo, un experto en su trabajo.

¿Puede innovarse en una profesión sin las prioridades anteriormente citadas? , yo diría que no. Sobran en educación expertos que no ejercen, conferenciantes de PowerPoint-s, exposiciones de cañón, pedagogías de salón. Nos falta formación interna, en el propio centro y en el propio ejercicio, nos faltan motivos para que a nuestros mejores expertos no les merezca la pena abandonar su plaza en pos de mejor destino.

La innovación, si se produce, es una consecuencia de un feliz ejercicio profesional. No me imagino una innovación educativa que no sea a pie de aula, en y desde el propio ejercicio profesional.

06.12.09 @ 00:02
Comentario from: Linda Castañeda [Visitante] · http://www.lindacastaneda.com/mushware
Tengo que darte sin duda la razón en el absurdo de poner forzosamente la calidad de la educación en el mismo camino que la innovación. Y suscribo sin duda el llamamiento a la exigencia de una revalorización de la profesionalidad como base del buen hacer docente. Si algo creo es que nos hemos desprofesionalizado tanto que ya es difícil no ver a alguien mínimamente profesional y asombrarse (aunque sea porque nos parezca increíble que se deje tanto tiempo y esfuerzo en su trabajo).
No obstante, como Jose A., no creo que la condición de "contrastable" sea imperativa para la innovación, ni para la investigación educativa, y de hecho creo que la contrastación y la replicabilidad como rasgos científicos están bien para la mayoría de las ciencias, pero en educación le veo varias pegas:
Por nombrar alguna, probablemente la más visible, que no podemos replicar a la variable que más determina las cosas: los alumnos. Ni siquiera trabajando con los mismos alumnos garantizamos que sean los mismos sujetos (y menos en el colegio o en el instituto con la de cambios que viven), con lo cual es complicado replicar nada... desde la investigación educativa nos limitamos a decir, "esto, en estas condiciones, funcionó así", pero poco más podemos decir.
Además existe el problema del "contraste riguroso" de la mejora... Contrastar implica comparar algo con criterios de calidad, y si es "rigurosa" pues con criterios "rigurosos", ¿tendríamos en cuenta aquellas mejoras que afecten al clima escolar? o al rendimiento académico? o a la percepción de los padres?, al bienestar del profesorado?, a las horas de preparación de material? o a la motivación de los alumnos? a todas? sólo a algunas?... y si los niños están un poco más motivados pero el profe trabaja mucho más? existen criterios "rigurosos" universales que nos permitan ese contraste? complicado.
Pero es más, y volvemos al punto anterior, y si hacemos un cambio en un contexto concreto y lo "contrastamos", acaso ese contraste lo hace extensible a otros contextos? con lo complejos que son los sistemas educativos y los condicionantes de un centro u otro?
Sinceramente, a lo mejor me viene de "deformación" profesional, pero creo que lo del contraste y la replicabilidad en ciencias naturales es genial, pero creo que en CC Sociales es, cuanto menos, osado.
No quiero decir que no deba ser rigurosa la investigación, o que no deba investigarse, creo que debe hacerse, pero más allá de para validar procedimientos que puedan replicarse, para adquirir experiencia e ir identificando buenas prácticas. Buenas prácticas que un profesional tenga que seguir, no porque le gusten o no, sino porque sabe que es la única forma de hacerlo, de a mejor forma.
El otro día en MACON09, A. Bartolomé refirió a los estudios clásicos de Clark sobre el efecto de los medios en el aprendizaje, y recordaba que de aquellos estudios sabemos fehacientemente que el único medio utilizado en el aula que realmente afecta al aprendizaje del alumno es el profesor... Ay! cuánto cambiaría la cosa si ese rol ineludible lo tuviesemos interiorizado todos.
Gracias :-) y perdon por la verborrea, como siempre ;-)
06.12.09 @ 08:45
Comentario from: Aníbal [Miembro] Email · http://www.adelat.org
Muchas gracias Linda y al resto por vuestros comentarios.
Ya le contesté a José A. que estaba de acuerdo con él, y ahora contigo en cierta forma, pues ese punto 3 era intencionado.

De todas formas, quizás la redacción del punto es lo que no esté lo sificientemente afinada; cierto, es demasiado exigente. En realidad, cuando hablaba de contraste en pensaba en unos mínimos exigibles: la innovación es resultado de una intencionalidada planificada y programada, y la evaluación posterior del proceso debe dejarse en constancia. Si lo miramos se trata sólo de programar lo que se va a hacer y evaluarlo de forma práctica y real.

Esto, en muchos casos no se hace, efectivamente por tratarse de una carga adicional para el profesorado; pero también es verdad que ese tipo de cargas surgen por una tendencia preocupante al individualismo. Cuando aprendamos a trabajar en equipo, todo, absolutamente todo será mucho más fácil.
06.12.09 @ 08:56
Comentario from: José J. Rodríguez [Visitante] · http://matematicasnarua.blogspot.com
Es agradable leer muestras de sentido común y exigencia una mañana de domingo.
Yo haría hincapié en el punto 2 (el 3 ya lo veo demasiado lejano), pues es ahí donde suelo escuchar la mayor cantidad de palabrería de los supuestos innovadores. En mi materia he observado en no pocas ocasiones ejemplos de cambios en la enseñanza que no es que no lleven a mejores resultados contrastables, sino que conducen a resultados de ínfima calidad. La respuesta común por parte de los "innovadores" consiste en identificar otros objetivos distintos a los que marca la ley, siempre difusos, a menudo no está claro si los alumnos no los cumplían antes de comenzar el proceso, en ocasiones no hay una evaluación del progreso nítida.
Como han dicho por aquí antes, lo necesario sería tener un canal realmente abierto y constante de comunicación entre profesionales.
Un saludo.
06.12.09 @ 12:52
Comentario from: José Fernando [Visitante]
Pues para mí el punto esencial es el 3, que lo importante de la innovación es que "deje rastro". Si el objetivo es la mejora de las prácticas de la comunidad, es imprescindible que la comunidad conozca los avances, mantener ocultas las innovaciones no conduce a ninguna mejora.

Además, compartir para que otros validen esas innovaciones es también la condición imprescindible para que las contrastaciones sean rigurosas. La forma de que los "experimentos chapuceros" queden en eso. Se trata de utilizar la metodología empleada en cualquier investigación (http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Investigacion.png).

Y sobre la tésis de la imposibilidad de replicar y contrastar los avances en educación, creo que solo conduce a tener que reinventar todo, al todo vale o a la inmovilidad. En cualquier caso, habrá que investigar e innovar en procedimientos para validar las innovaciones ;-)

Saludos. José Fernando.
06.12.09 @ 21:18
Comentario from: Javier Escajedo Arrese [Visitante] · http://www.interpeques2.com
Dice Linda “...no creo que la condición de "contrastable" sea imperativa para la innovación, ni para la investigación educativa, y de hecho creo que el contraste y la replicabilidad como rasgos científicos están bien para la mayoría de las ciencias, pero en educación le veo varias pegas…” y coincido con ella. La metodología científica, en sentido estricto, se nutre a sí misma de lo medible y cuantificable. Es irrefutable en lo suyo pero no llega a todo. Las variables que maneja y controla mejor que nada son cuantitativas en sentido estricto. En humanidades no digiero bien lo de “ciencias humanas”, no por devaluar su rigor o importancia en cuanto a contenidos, sino por un afán de poner las cosas en su sitio sin que en ningún caso establezca jerarquías en la importancia cultural o relevancia social de unas u otras ciencias o humanidades. En educación las variables son fundamentalmente cualitativas y, sobre todo, muy variables y dependientes. Nunca he tenido muy clara la “independencia” de la variable independiente en algunas investigaciones educativas a las que he tenido acceso. No es nada sencillo objetivar y generalizar en educación, tampoco lo es en ciencias exactas, pero las diferencias son notables. Un arquitecto puede decir que construye un puente, un educador debería pensárselo mil y una veces si decide afirmar construir una persona según aquel exceso pedagógico del “…dadme un niño y yo haré de él un dios o un diablo…” adjudicado al conductismo.

Dice Aníbal “…la innovación es resultado de una intencionalidad planificada y programada, y la evaluación posterior del proceso debe dejarse en constancia…” . Supongo que te refieres más bien a la investigación, en cualquier caso no lo creo, tampoco lo discuto, puede ser, pero mi experiencia me lleva más a considerar la innovación como el resultado de un concreto hacer profesional. La revolución industrial significó una indiscutible innovación en los medios de producción y organización social. Nadie planificó ni programó nada pero un importante desarrollo profesional en los campos de la física, la química y las matemáticas alumbraron la tecnología necesaria para que la deriva del trabajo manual fuera inevitable hacia el trabajo industrial, seriado y en cadena. Tal realidad hizo inevitable el cambio, cambio no programado sino consecuencia de concretos desarrollos profesionales con nombres y apellidos.

En educación es raro ver investigación o innovación alguna que antes no pasen por “taquilla”, es decir, por la plena, comprometida y ojala afortunada asunción por parte de los docentes en ejercicio que han de llevarla adelante. Cuando un equipo de expertos aparece por un centro con un “plan de mejora” para dicho centro, siempre tengo la sensación de que piden más ayuda que soluciones aportan. Y es que actualmente vivimos un desafortunado divorcio entre el carácter experto del docente en ejercicio y el docente liberado para tareas de asesoría. Lamento que muchos/as que me conocen puedan sentirse molestos/as por este tipo de argumentos poco mentados abiertamente pero francamente abundantes entre café y café. Algo tiene que haber para considerar y renovar el actual discurso pedagógico frecuentemente caído bajo verborreas improductivas. Pido perdón de antemano si malinterpreto posturas, yo mismo tengo mis dudas pero me decido a expresarlas en abierto aunque la verdad, con bastante pereza y reserva.

Dice José J. “…lo necesario sería tener un canal realmente abierto y constante de comunicación entre profesionales…” , por mi parte plenamente de acuerdo. Según mi experiencia personal lo mejor que he hecho en cuanto a formación, investigación e innovación lo he hecho con compañeros de trabajo y desde la práctica en el aula.
07.12.09 @ 16:13
Comentario from: Jaume Armengol [Visitante] · http://es.linkedin.com/in/jaumearmengol
Muy interesante el post.

En particular la mención a la administración y al truco de utilizar el I+ (y tú más) como arma arrojadiza resuelvelotodo. De hecho me ha recordado la intervención de Ferran Ruiz Tarragó en el Senado relativa a la Educación y cómo debe involucrarse la administración en que sea efectiva y no efectista.

post: http://notesdopinio.blogspot.com/2009/11/compareixenca-al-senat.html

descargable: http://www.xtec.cat/%7Efruiz/docs/Ferran_Ruiz_Comparecencia_Senado_Comision_Educacion.pdf

Es largo, y denso, pero creo que viene al pelo del debate.

Un saludo, Jaume.
www.solucioncrisis.com
08.12.09 @ 17:22
Comentario from: Garrapatea [Visitante] · http://lagarrapatealoca.blogger.com
Muy interesante el debate, pero creo que hay un punto especialmente denso, es más creo que daría lugar a mucha tela que cortar si nos fijamos en la letra "o", y ese se encuentra en el título del post: profesionalidad o innovación.

No es que sean incompatibles, no quiero remarcar esa dicotomía que presentas, pero sí me gustaría romper una lanza por los auténticos innovadores. Es algo al alcance de muy pocos, mientras que a la profesionalidad (auténtica y sincera) sí que debemos aspirar todos.

En un momento educativo confuso por el desarrollo de la sociedad y el cambio de roles que nos encontramos - la recién bautizada generación nini sería un ejemplo - pienso que el verdadero camino de los docentes es únicamente el de la profesionalidad, y decir que a ciertos privilegiados esta profesionalidad les lleva a la innovación, igual que existe una diferencia entre artesanos y artistas. A lo que debemos aspirar siempre es a la excelencia, no a la perfección, ideal que, como buen ideal, no existe más que en la mente del excelente.

Es prurito de modernidad para nuestras respectivas administraciones educativas el premiar iniciativas que desprenden un tufillo a experimento hueco, a pamplina adornada de colorines, y recuerdo con bochorno cierta subvención obtenida hace ya muchos años (muuuuuchos años), por un taller de chichinabo (era muy joven, hay que perdonármelo).

No mezclemos cosas ni nos dejemos engañar por cantos de sirenas: mientras tengamos que dedicar tiempo de docencia cada año a materias muy distintas de nuestra especialidad - eso sí, por necesidades del centro -, a tareas administrativas, a sustituciones, etc, sólo estará al alcance de los muy privilegiados la innovación.

Y a lo mejor no quieren innovar, sino estudiar los logros de la Escuela Nueva, de Freinet, de Paulo Freire, de la Escuela Libre de Enseñanza, también de Summerhill y Neill, por qué no... y reflexionar con serenidad sobre si de verdad hay o no hay algo nuevo bajo el sol.

PS Muchas felicidades por tu trabajo, ya que me parece excelente, por supuesto espero que se reconozca y se premie como debe.
11.12.09 @ 14:48
Comentario from: Aníbal [Miembro] Email · http://www.adelat.org
Gracias Garrapatea ;)

La "o" no era dicotómica; por supuesto que profesinalidad e innovación son compatibles; es más, la profesionalidad la considero un estado básico inicial e insustituible para abordar una innovación de calidad.

Lo que intentaba representar esa "vocal" es que en muchas ocasiones vendemos cosas como innovación cuando realmente están incluidas en el sueldo que se nos paga, son parte exigible de nuestro trabajo y éticamente tendrían que abordarse cada día.

Efectivamente, la innovación está al alcance de muy pocos, a los que hay que apoyar a tope.
12.12.09 @ 08:24

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